Por: Fabián G.
Foto: Shay
Washington, D.C.— La nueva política arancelaria del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a encender las alertas en la frontera norte de México, donde ciudades altamente dependientes del comercio internacional, como Nuevo Laredo, podrían resentir un ambiente de mayor incertidumbre logística y comercial, pese a que las exportaciones protegidas por el T-MEC permanecerán exentas del nuevo gravamen del 10 por ciento.
«Los bienes que cumplen con las disposiciones del T-MEC mantienen una exención directa, por lo que la mayor parte del comercio bilateral entre México y Estados Unidos continúa protegida por el tratado», señalaron fuentes cercanas a las mesas de negociación entre ambos gobiernos tras el anuncio emitido por la Casa Blanca.

La orden ejecutiva, publicada por la administración Trump, establece aranceles de entre 10 y 12.5 por ciento para productos procedentes de más de 60 países bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio, con el argumento de fortalecer el combate al trabajo forzoso dentro de las cadenas globales de suministro.
Aunque México fue incluido en el grupo de países sujetos a un arancel del 10 por ciento, la medida mantiene una excepción para las mercancías que cumplen con las reglas de origen del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), por lo que el grueso de las exportaciones mexicanas continuará ingresando al mercado estadounidense sin ese gravamen.
Sin embargo, especialistas advierten que anuncios de esta naturaleza suelen provocar efectos inmediatos en la operación de la frontera, con mayores revisiones aduaneras, ajustes en las cadenas logísticas y cautela entre importadores y exportadores mientras se aclaran los alcances de las nuevas disposiciones.
El impacto es observado con especial atención en Nuevo Laredo, considerado el principal puerto terrestre de comercio entre México y Estados Unidos.
Por esta frontera cruza una parte sustancial del intercambio comercial entre ambos países, por lo que cualquier modificación en la política comercial estadounidense tiene repercusiones directas en transportistas, agencias aduanales, operadores logísticos, parques industriales y empresas exportadoras.
La misma expectativa prevalece en otras ciudades fronterizas como Tijuana, Ciudad Juárez, Reynosa, Matamoros y Piedras Negras, donde miles de empleos dependen del flujo constante de mercancías hacia el mercado estadounidense.
El anuncio también ocurre en vísperas de una nueva etapa de revisión del T-MEC, programada para septiembre, considerada una de las negociaciones comerciales más importantes para la región en los próximos meses.
Desde Washington, la administración Trump sostiene que los nuevos aranceles buscan fortalecer la protección de la industria estadounidense y exigir mayores controles sobre las cadenas de suministro internacionales. Mientras tanto, el gobierno mexicano mantiene las negociaciones para preservar las ventajas del T-MEC y evitar afectaciones al comercio bilateral.
Para la frontera de Tamaulipas, y particularmente para Nuevo Laredo, el mensaje es claro: aunque el tratado comercial mantiene protegido el núcleo de las exportaciones, la incertidumbre vuelve a instalarse en uno de los corredores logísticos más importantes de América del Norte, donde cada decisión tomada en Washington se refleja casi de inmediato en el movimiento diario del comercio internacional.



