Por Fabián G.
Ciudad de México.— Pasaron por el laboratorio y, al menos en materia de adulteración, el café salió limpio. Un análisis de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) a 39 productos de café soluble comercializados en México encontró cumplimiento en marcas de amplio consumo y descartó en los productos señalados la utilización de almidones como recurso para sustituir o extender el café.
“Cero almidones” es uno de los resultados relevantes de la evaluación, que incluyó productos como Nescafé Clásico, Great Value, Café Oro 24 Kilates y Café Legal, cuyos análisis no detectaron este tipo de componentes utilizados para aumentar artificialmente el volumen del producto.
El Laboratorio Nacional de Protección al Consumidor realizó más de dos mil pruebas para revisar parámetros como humedad, pH, contenido de cafeína, azúcares totales, presencia de almidón e información proporcionada al consumidor.
La revisión comprendió 39 productos disponibles en el mercado mexicano, entre cafés solubles puros y presentaciones mezcladas con azúcar u otros ingredientes.
Además de determinar qué hay dentro del frasco, Profeco verificó que la información comercial correspondiera con las características del producto y que los fabricantes cumplieran con las disposiciones aplicables de etiquetado.
Uno de los puntos de mayor interés para los consumidores fue precisamente la búsqueda de posibles adulterantes.
Durante años han circulado versiones sobre la utilización de maíz, garbanzo, almidones u otros ingredientes para sustituir parcialmente el café y reducir costos de producción.
Los resultados de laboratorio permiten separar esos mitos de los datos medidos en los productos analizados.
Otro parámetro revisado fue la cafeína.
Los niveles encontrados correspondieron con los rangos propios de los productos estudiados, mientras que también se verificó la presencia de azúcar para determinar si ésta era informada correctamente en las etiquetas.
El estudio cobra relevancia porque coloca bajo los mismos parámetros de laboratorio tanto a marcas tradicionales como a opciones comercializadas a precios más accesibles.
Productos de marcas propias de supermercados, como Great Value, fueron sometidos a las mismas pruebas que firmas ampliamente posicionadas en el mercado, entre ellas Nescafé.
Para el consumidor, el resultado abre otro elemento de comparación: el precio no necesariamente determina por sí mismo la pureza del producto.
Profeco recomienda revisar cuidadosamente la denominación antes de comprar, particularmente para distinguir entre un producto identificado como café soluble puro y aquellos que contienen azúcar, caramelo u otros ingredientes.
También aconseja comparar el costo por gramo y no únicamente el precio o tamaño aparente del envase.
Una vez abierto, el café debe mantenerse correctamente cerrado y alejado de la humedad, debido a que ésta puede apelmazar el producto y modificar sus características.
Así, para millones de mexicanos que comienzan el día frente a una taza humeante, el laboratorio puso un dato sobre la mesa: antes de decidir entre tradición, precio o marca, conviene leer la etiqueta.
El café más caro no necesariamente es el único capaz de pasar la prueba.

