Por Raúl Llamas
Ahora sí, señores: ajusten el barbiquejo porque comienza la cuenta regresiva.
Faltan unos cuantos días para que la NFL ponga el ovoide en el tee y arranque su temporada 107.
Serán 18 semanas, 272 partidos de temporada regular, 32 franquicias persiguiendo 14 boletos de playoffs y una sola obsesión: llegar al Super Bowl LXI en Los Ángeles.
Y vaya manera de abrir el telón.
El miércoles 9 de septiembre, Seattle levantará la defensa de su campeonato recibiendo nada menos que a New England Patriots, en una revancha del último Super Bowl.
Drake Maye y compañía regresarán al escenario donde comienza otra persecución del Vince Lombardi.
Pero esta temporada viene cargada de dinamita.
Los números de 2025 dejaron la vara altísima. Matthew Stafford lanzó para cuatro mil 707 yardas y terminó como MVP; James Cook dominó por tierra con mil 621 yardas; Jaxon Smith-Njigba destrozó secundarias acumulando mil 793 yardas, mientras Myles Garrett convirtió el pass rush en una pesadilla con 23 capturas.
Es precisamente ahí donde estará una de las grandes batallas de 2026: proteger al quarterback o pagar la factura.
Porque hoy la NFL se gana desde las trincheras.
Puedes tener un cañón bajo centro y receptores capaces de romper coberturas, pero si tu línea ofensiva pierde el pocket, el playbook se encoge y el coordinador ofensivo comienza a jugar con una mano amarrada.
Los Rams aparecen entre los pesos pesados.
Stafford viene de una campaña de MVP y ahora Los Ángeles agrega a Garrett a una defensiva que promete convertir cada tercera oportunidad en una batalla campal.
Los mercados también colocan a Rams y Ravens entre los equipos proyectados para acumular más victorias.
Baltimore vuelve a poner sus fichas sobre Lamar Jackson; Buffalo sigue viviendo bajo la obligación de convertir temporadas espectaculares en febrero; Denver quiere demostrar que haber terminado con nueve años de dominio divisional de Kansas City no fue accidente, mientras los Chiefs esperan recuperar a Patrick Mahomes después de la lesión de rodilla que sufrió la campaña anterior.
Y atención con New England.
Los Patriots llegan después de disputar el Super Bowl, con Drake Maye convertido ya en una realidad.
En 2025 registró un 6.3 por ciento de touchdowns sobre sus intentos de pase, estuvo entre los quarterbacks más productivos de la liga y ahora el siguiente paso es el complicado: demostrar que aquello no fue una llamarada, sino el comienzo de otra etapa competitiva en Foxborough.
Además, la NFL de 2026 será más global que nunca: habrá nueve partidos internacionales en siete países, incluido el histórico 49ers-Rams en Melbourne, Australia.
La liga incluso proyecta alcanzar hasta 16 juegos internacionales hacia 2030.
El negocio ya dejó de buscar aficionados únicamente fuera de sus ciudades; ahora busca conquistar continentes.
Y la Semana 1 viene sin calentamiento: Patriots-Seahawks, 49ers-Rams, Bills-Texans, Packers-Vikings, Commanders-Eagles y un Monday Night Football con Broncos visitando Arrowhead para enfrentar a Kansas City.
Así que olvídense del laboratorio.
A partir del 9 de septiembre cada turnover pesa, cada sack cambia un drive, cada tercera oportunidad puede mover una temporada y cada derrota divisional termina apareciendo en diciembre cuando comienzan las matemáticas de playoffs.
Diez días.
Eso es lo que nos separa del primer kickoff.
Después vendrán 18 semanas de blitzes, audibles, goal-line stands, two-minute drills, lesiones, sorpresas y domingos en los que nuevamente comprobaremos que en la NFL el margen entre levantar el Lombardi y mirar el Super Bowl desde casa puede reducirse a unas cuantas pulgadas.
El ovoide está listo.
Nosotros también.
Nos vemos… Dentro del Emparrillado.
Creo que aquí ya encontramos el ángulo para la columna previa: menos expectativa genérica y mucho más scouting de temporada.
Para la siguiente podemos empezar a meter bisturí por conferencias —AFC y NFC— y señalar quiénes realmente tienen roster para febrero.
¡TOUCHDOWN!



