Por: Raúl Llamas
Dos semanas bastaron para que la NFL comenzara a revelar algo más importante que los récords: la identidad de los equipos.
Ya existe suficiente film, los coordinadores detectaron tendencias y las defensivas comienzan a disfrazar coberturas.
Ahora cada snap contiene información y cada error termina apuntado en la libreta del rival.
La Semana 2 dejó buenos ejemplos.
Buffalo venció 41-31 a Detroit con un Josh Allen convertido nuevamente en dueño absoluto del huddle.
Completó 20 de 31 pases para 248 yardas y tres touchdowns, pero además corrió para 69 yardas y otras dos anotaciones.
Cinco touchdowns producidos por Allen.
Cuando el quarterback puede castigarte por aire y además romper el contain con las piernas, el libro defensivo empieza a quedarse sin páginas.
Philadelphia también colocó su récord en 2-0 después de vencer 24-20 a Tennessee.
Jalen Hurts lanzó para 264 yardas y dos touchdowns, aunque entregó dos intercepciones.
Los Eagles siguen ganando, pero todavía dejan ventanas abiertas.
Y en esta liga, una ventana abierta termina convertida tarde o temprano en siete puntos.
En Foxborough apareció una vieja receta.
New England derrotó 20-3 a Pittsburgh apoyándose fundamentalmente en su defensiva.
Drake Maye completó 14 de 22 pases para 208 yardas; no necesitó llenar la hoja estadística.
Los Patriots controlaron el partido desde las trincheras y permitieron únicamente un gol de campo.
A veces el football sigue siendo maravillosamente sencillo: si el rival no llega a tu end zone, difícilmente puede ganarte.
También hubo golpes inesperados.
Carolina aplastó 34-3 a Atlanta; San Francisco despachó 35-13 a Miami; Dallas puso 37 puntos ante Washington y Kansas City necesitó apretar hasta el final para superar 33-30 a Indianapolis.
La conclusión de la Semana 2 es clara: ya comenzó la guerra de ajustes.
Y si alguien llegó a la Semana 3 necesitando respuestas es Green Bay.
Lo que ocurrió el jueves en Lambeau Field encendió todas las alarmas.
Atlanta aplastó 35-14 a los Packers, un marcador demasiado contundente para una franquicia acostumbrada a competir desde otra posición.
Pero lo verdaderamente preocupante no fueron los 21 puntos de diferencia: fueron las trincheras.
Los Falcons corrieron para 242 yardas.
Green Bay produjo solamente 17.
Bijan Robinson cargó 29 veces para 194 yardas y dos touchdowns, mientras Drake London agregó otras 194 yardas por recepción.
Cuando un equipo es dominado de esa manera por tierra, el problema deja de ser una mala tarde.
Green Bay atraviesa un momento delicado y las miradas inevitablemente comienzan a subir desde el terreno hasta el cuerpo de coucheo.
Porque una cosa es perder por ejecución individual y otra muy distinta llegar sin respuestas cuando el rival está imponiendo una y otra vez la misma receta.
Faltaron ajustes, faltó capacidad para cerrar los gaps, faltó establecer el juego terrestre y, sobre todo, faltó reacción desde la banda.
Dos derrotas consecutivas no condenan una temporada, pero en Green Bay las formas preocupan tanto como los resultados.
Los Packers están tambaleándose temprano y las cosas comienzan a verse feas en Wisconsin.
En la NFL septiembre no entrega campeonatos, pero sí puede dejar cicatrices.
Monday Night bajo las luces
La Semana 3 cerrará con Philadelphia visitando a Chicago en Soldier Field.
Los Eagles llegan 2-0 y el matchup tiene un ingrediente enorme: Chicago deberá enfrentar el partido sin Caleb Williams, lesionado ante Minnesota.
Ahí comienza el ajedrez.
Philadelphia puede cargar el box, presentar presión de seis y terminar enviando cuatro, mover safeties después del snap y obligar al quarterback de los Bears a leer rápidamente el segundo nivel.
Chicago necesita hacer exactamente lo contrario: establecer el juego terrestre, ganar primero y segundo down y evitar situaciones de tercero y largo donde los pass rushers de Philadelphia puedan soltar las amarras.
Y hay un número que explica la montaña rusa de los Bears: después de anotar 59 puntos en la Semana 1, Chicago produjo solamente tres frente a Minnesota.
De 59 a tres.
En la NFL, una semana puedes sentirte dueño del Lombardi y siete días después descubres que alguien encontró tus tendencias en el film.
Un pequeño viaje a la historia: Bears y Eagles pertenecen a dos de las franquicias históricas de la NFL.
Chicago nació en 1920 y Philadelphia en 1933, mientras Soldier Field abrió sus puertas en 1924.
Casi un siglo de football estará mirando desde las tribunas.
Pero el lunes no jugarán los fantasmas.
Jugarán once contra once.
Después de dos semanas ya tenemos film, tendencias, fortalezas y debilidades.
Ahora vienen los ajustes sobre los ajustes.
El coordinador mueve una pieza.
El rival responde. Cambia la cobertura. Aparece el blitz.
El quarterback modifica la protección.
Aquí empieza el ajedrez de la NFL.
¡Touchdown!


