Entre Pozole, Touchdowns y una NFL Desatada

20 Sep 2026 | Deportes

Por Raúl S. Llamas

No sabemos si fueron las guajolotas, el pozole o los efectos retardados de la noche del 15 de septiembre, pero después de las fiestas patrias los jugadores de la NFL salieron al emparrillado con ganas de seguir gritando touchdowns.

Y vaya que lo hicieron.

La primera semana dejó una advertencia: ya no alcanza con administrar el reloj, ganar posición de campo y esperar el error contrario.

Diez equipos superaron los 30 puntos; New Orleans hizo 30, Houston 31 y Carolina 37… y los tres perdieron.

Chicago fue el ejemplo más salvaje.

Los Bears le colgaron 59 puntos a Carolina, corrieron para 291 yardas y seis touchdowns, mientras D’Andre Swift aportó 124 yardas y tres anotaciones.

Eso no es establecer el juego terrestre.

Es pasarle una aplanadora al front seven.

Pero después del “¡Viva México!” llegó Buffalo dispuesto a lanzar su propio grito.

Los Bills derrotaron 41-31 a Detroit en el Thursday Night Football: 72 puntos, 801 yardas combinadas y ningún turnover.

Josh Allen completó 20 de 31 pases para 248 yardas, tres touchdowns y cero intercepciones; además corrió para 69 yardas y dos anotaciones.

Cinco touchdowns producidos por el número 17.

Aquí vale abrir el viejo baúl del emparrillado.

En 1978, Dan Pastorini, quarterback de aquellos Houston Oilers del Luv Ya Blue, lanzó 16 pases de touchdown en toda la temporada regular.

Era otra NFL: quarterbacks mucho menos protegidos, defensivas que repartían golpes como volantes y un football donde primero se corría y después se preguntaba.

Allen produjo cinco touchdowns en una noche.

No se trata de decidir quién fue mejor, sino de dimensionar cuánto cambió el juego.

Y Buffalo no es solamente Allen.

James Cook III corrió para 135 yardas, promedio de 6.4 por acarreo.

Buffalo terminó con 446 yardas ofensivas.

Si cargas la caja para detener a Cook, Allen te castiga por aire; si bajas dos safeties, te corre entre los tackles; y si rompes el pocket, el propio Allen mueve las cadenas.

Detroit tampoco fue comparsa. Jared Goff lanzó para 327 yardas y cuatro touchdowns, mientras Amon-Ra St. Brown produjo 142 yardas y dos anotaciones.

Los Lions hicieron 31 puntos.

Y perdieron por diez.

Ahí está el retrato de esta NFL.

Buffalo suma 77 puntos en dos partidos y Allen acumula 582 yardas por aire, cinco touchdowns de pase y cuatro terrestres sin intercepción.

Parece que el pozole sí surtió efecto.

Kansas City también mandó mensaje al vencer 31-10 a Denver: Kenneth Walker III corrió para 173 yardas.

Si Andy Reid logra acompañar a Patrick Mahomes con semejante amenaza terrestre, la AFC acaba de recibir otro problema.

Y llega el Monday Night Football: Giants contra Rams.

Jaxson Dart aparece bajo los reflectores después de completar 23 de 29 pases para 230 yardas, tres touchdowns y cero intercepciones.

Los Rams, mientras tanto, necesitan reaccionar después del 27-7 sufrido ante San Francisco.

Todavía es septiembre y nadie entrega boletos para febrero.

Pero Buffalo tiene el acelerador abajo, Kansas City agregó otra arma y la NFL está produciendo puntos a ritmo industrial.

De Pastorini a Josh Allen cambiaron las reglas, los esquemas y hasta la geometría del juego.

Lo que no cambia es lo elemental: ganar las trincheras, mover las cadenas y llegar a las diagonales.

Después del pozole, las guajolotas y el Grito, la NFL puso su propia fiesta.

Sólo que aquí los cohetes se llaman touchdowns.

Nos leemos desde la yarda 50.

¡TOUCHDOWN!

Te puede interesar:

llamas comunicacion espacio publicitario disponible