Por Raúl S .Llamas
Se acabó septiembre y con él también deberían terminarse las excusas.
La NFL entra en octubre con suficientes yardas recorridas para comenzar a separar contendientes de equipos que todavía buscan identidad. Kansas City, Las Vegas, Buffalo, San Francisco y Minnesota llegaron al fin de semana con marca perfecta de 3-0; mientras Miami, Houston, Tennessee, Chargers y Tampa Bay todavía buscaban salir del 0-3.
Aquí el playbook ya empieza a enseñar las costuras.
La cuarta semana comenzó el jueves con Cleveland derrotando 27-24 a Pittsburgh, resultado que colocó a los Browns con 3-1 al frente de la AFC North, por encima de Baltimore y Cincinnati, ambos 2-1, y unos Steelers que quedaron 2-2.
Y todavía falta bajar el telón.
Atlanta Falcons y New Orleans Saints se encontrarán en el Caesars Superdome para el Monday Night Football.
Ambos llegan 1-2, empatados con Carolina y solamente por encima de Tampa Bay, 0-3, dentro de una NFC South donde nadie ha logrado despegar.
Atlanta tiene un argumento de 98 kilos llamado Bijan Robinson.
El corredor llega con 467 yardas desde la línea de golpeo en tres partidos y viene de destrozar a Green Bay con 194 yardas terrestres y dos touchdowns.
Aquella noche los Falcons corrieron para 242 yardas mientras permitieron apenas 17 a los Packers en una paliza de 35-14.
Pero Robinson no estará solo.
Michael Penix Jr. vuelve a estar bajo los reflectores y Drake London representa la otra pieza que New Orleans tendrá que neutralizar.
Del otro lado, los Saints necesitan ganar las trincheras y evitar que Atlanta convierta el juego en una trituradora terrestre.
Además hay historia: será el enfrentamiento 115 entre ambas franquicias y Atlanta domina apenas 58-56 la serie histórica.
Eso es rivalidad divisional en estado puro.
Después llegará la Semana 5 y ahí el calendario empieza a ponerse sabroso.
Tampa Bay visitará Dallas el jueves, pero uno de los grandes escaparates estará nuevamente del otro lado del Atlántico.
Philadelphia Eagles y Jacksonville Jaguars chocarán el domingo en el Tottenham Hotspur Stadium de Londres.
Ambos llegaron a esta jornada con marca de 2-1. Philadelphia viene además de recibir un golpe de realidad tras caer 27-7 ante Chicago, mientras Jacksonville había despachado 35-6 a New England.
Para Jalen Hurts será una prueba interesante después del tropiezo ante los Bears; para Trevor Lawrence, otra oportunidad de demostrar que Jacksonville puede sostener regularidad y no solamente producir explosiones ofensivas.
Y atención con los Jaguars: Londres prácticamente forma parte de su calendario.
Después de enfrentar a Philadelphia en Tottenham, regresarán una semana después contra Houston en Wembley.
La NFL ya no está haciendo turismo: está conquistando mercados.
La quinta semana tendrá además Baltimore-Atlanta en Sunday Night Football y guardará otra bomba para el lunes siguiente: Buffalo Bills contra Los Angeles Rams.
Ahí aparecerá Josh Allen, conductor de unos Bills que llegaron 3-0 y primeros de la AFC East, frente a unos Rams que arrancaron 1-2.
La ecuación comienza a cambiar.
Ya no basta tener nombres, millones de dólares en el roster o un quarterback de portada.
Ahora aparecen el diferencial de puntos, las pérdidas de balón, las terceras oportunidades, la presión al quarterback y, sobre todo, las victorias divisionales.
La quinta semana no sentencia una temporada.
Pero comienza a levantar expedientes.
Septiembre permitió experimentar.
Octubre exige ejecutar.
Porque un coordinador puede disfrazar una cobertura, un quarterback puede sobrevivir a una mala lectura y un head coach puede explicar una derrota.
Pero hay algo que en la NFL termina alcanzando a todos: la película no miente… y el standing tampoco.
¡Touchdown!



