Por: Raúl S. Llamas
La NFL ha llegado a su séptima semana y mientras algunos equipos comienzan a perfilarse como auténticos aspirantes al Super Bowl del Amor, otros parecen empeñados en demostrar que el dinero, los contratos multimillonarios y las instalaciones de primer mundo no necesariamente compran victorias.
Y si alguien necesita una explicación, que pregunte por DAK PRESCOTT.
Los Dallas Cowboys se han convertido en una de las grandes decepciones de la temporada.
Su ofensiva tiene nombres, presupuesto y recursos, pero carece de lo fundamental: liderazgo cuando el ovoide quema y el reloj comienza a devorar segundos.
Prescott continúa sin justificar las enormes expectativas que acompañan su contrato.
Su pobre desempeño obliga a cuestionar cuánto tiempo más puede sostenerse un proyecto construido alrededor de un quarterback que no termina de convertir las oportunidades en resultados.
Y aquí conviene recordar a TONY ROMO.
Si ROMO hubiera contado con todas las herramientas, respaldo económico, infraestructura y paciencia institucional que JERRY JONES ha puesto a disposición de PRESCOTT, probablemente estaríamos contando una historia completamente diferente en Dallas.
Antonio Ramiro Romo, con sus raíces coahuilenses, tenía lectura defensiva, capacidad para improvisar cuando colapsaba el pocket y una extraordinaria sensibilidad para encontrar receptores fuera del diseño original.
No ganó un Super Bowl, cierto, pero tampoco disfrutó del mismo respaldo contractual que hoy protege a su sucesor.
La comparación resulta incómoda, pero necesaria.
Porque los Cowboys, con marca de 2-4, están incluso por debajo de Cleveland Browns, que registran 4-2. ¡Hasta en Cleveland parecen haber encontrado mejor rumbo!
Mientras tanto, New England Patriots sufrió una dolorosa derrota de 30-24 frente a Chicago Bears.
DRAKE MAYE lanzó para 321 yardas, pero su producción aérea no alcanzó para evitar el descalabro.
Los Patriots comprobaron que acumular yardas no significa necesariamente controlar el marcador.
Los partidos se ganan ejecutando dentro de la zona roja, convirtiendo terceros downs y cerrando series ofensivas.
En la cima del campeonato permanecen tres invictos: San Francisco 49ers (6-0), Minnesota Vikings (5-0) y Kansas City Chiefs (5-0).
San Francisco presume 177 puntos anotados y apenas 110 recibidos, para un diferencial de +67.
Minnesota tiene una defensiva que solamente ha permitido 64 puntos en cinco encuentros, mientras Kansas City mantiene un diferencial de +57.
Tres franquicias, tres estilos y una misma condición: nadie ha logrado derrotarlos.
El domingo Minnesota recibe a Indianapolis, San Francisco visita Atlanta y Kansas City enfrentará a Seattle en el Sunday Night Football.
Tres compromisos que pondrán a prueba la etiqueta de invictos.
La jornada también tendrá un ingrediente histórico con el encuentro entre Pittsburgh Steelers y New Orleans Saints en París, primer partido de temporada regular de la NFL en Francia.
Baltimore Ravens (4-2) recibirá a Cincinnati Bengals (3-2), un duelo divisional donde las trincheras y la presión sobre los quarterbacks pueden determinar el resultado.
Green Bay Packers (4-2) visitará a Detroit Lions (3-2). Los Packers han encadenado tres victorias, pero necesitan demostrar que su recuperación tiene fundamentos y no solamente buenos momentos.
Houston Texans (2-4) recibirá a New York Giants. Houston suma dos triunfos consecutivos, aunque sigue lejos de recuperar aquella defensiva que imponía condiciones desde el primer snap.
Y el lunes llegará el Monday Night Football con Dallas Cowboys visitando a Philadelphia Eagles.
Ambos equipos tienen marca de 2-4. Philadelphia arrastra cuatro derrotas consecutivas y Dallas dos.
Una rivalidad divisional donde perder puede significar comenzar a despedirse prematuramente de las aspiraciones de postemporada.
Todas las miradas estarán sobre PRESCOTT, quien nuevamente tendrá la oportunidad de justificar su multimillonario contrato.
TONY ROMO se retiró con 34 mil 183 yardas aéreas y 248 pases de touchdown en temporada regular.
Números que merecen respeto y que recuerdan lo mucho que pudo haber conseguido con mayores recursos.
Y en Dallas parece que hay presupuesto para todo, menos para encontrar la fórmula que transforme los millones en campeonatos.
¡TOUCHDOWN!



