Por Fabián G.
Ciudad de México.– A partir de agosto, los consumidores mexicanos deberán pagar más por los productos de Coca-Cola, luego de que Coca-Cola FEMSA actualizó su lista de precios para tiendas de abarrotes y misceláneas en todo el país como resultado del incremento en los costos de producción, la inflación y la actualización del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS).
El ajuste representa incrementos que van de uno a cinco pesos, dependiendo de la presentación, lo que impactará directamente el gasto cotidiano de millones de familias que consumen regularmente la bebida.
Entre las presentaciones de mayor demanda, la botella PET de 600 mililitros alcanza un precio promedio de 22 pesos, mientras que la presentación no retornable de tres litros se comercializa entre 46 y 52 pesos, según la región del país. La lata de 355 mililitros llega a 23 pesos, en tanto que las botellas retornables de 1.25 y dos litros se ubican en 25 y 38 pesos, respectivamente.
El aumento ocurre en un país donde el consumo de refrescos continúa siendo uno de los más elevados del mundo. Un caso emblemático es el municipio de San Juan Chamula, Chiapas, considerado uno de los lugares con mayor consumo per cápita de Coca-Cola a nivel internacional.
En esa comunidad indígena tzotzil, la bebida forma parte de rituales tradicionales de carácter religioso y de sanación. De acuerdo con sus usos y costumbres, los eructos provocados por el gas del refresco son considerados un mecanismo para expulsar los malos espíritus o las enfermedades.
Especialistas también han señalado que la limitada disponibilidad histórica de agua potable segura en diversas comunidades de la región favoreció el consumo de bebidas embotelladas, convirtiéndolas en una alternativa cotidiana.
Sin embargo, las autoridades sanitarias han advertido que el consumo excesivo de bebidas azucaradas representa uno de los factores que contribuyen al aumento de casos de obesidad y diabetes tipo 2 en México, enfermedades que ejercen una fuerte presión sobre el sistema nacional de salud.
Durante un recorrido realizado en la Ciudad de México, consumidores reconocieron que el incremento afectará su economía familiar, aunque muchos admiten que difícilmente dejarán de comprar el producto.
«Todo sube de precio constantemente. Actualmente la botella de 600 mililitros ya cuesta 22 pesos y las presentaciones grandes también aumentaron. Respecto a si dejaré de comprarla, es difícil porque es un hábito muy arraigado en las comidas diarias.
Quizá reduzca la frecuencia o el tamaño de las compras, pero el consumo se mantiene para el fin de semana.
Al final, las familias buscamos ajustar otros gastos antes que eliminar este producto», comentó Rogelio Pérez, de 48 años, residente de la alcaldía Benito Juárez.
Con este nuevo ajuste, Coca-Cola se suma a la lista de productos que han registrado incrementos durante 2026, reflejando el impacto de la inflación y de los mayores costos de operación sobre el bolsillo de los consumidores mexicanos.



