Abre “Fuego Amigo” Grietas en la 4T

4 Oct 2026 | Nacional

Por Fabián G.

Ciudad de México.- Detrás del discurso de unidad con el que Morena, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y el Partido del Trabajo (PT) han comenzado a preparar las elecciones de 2027, las disputas por candidaturas, posiciones políticas y control territorial empiezan a poner a prueba la cohesión del bloque oficialista.

“Quien quiera ver fisuras, quien quiera ver grietas, quien quiera pensar que la coalición se puede desmoronar, están equivocados”, sostuvo el dirigente nacional del PT, Alberto Anaya, cuando las tres fuerzas refrendaron públicamente su alianza rumbo a 2027.

Sin embargo, debajo de esa fotografía de unidad se mueve una compleja maquinaria política. La sucesión en 17 gubernaturas, la renovación de la Cámara de Diputados y las elecciones locales han convertido la definición de candidaturas en uno de los principales puntos de tensión.

El escenario político también es distinto al de anteriores procesos. Andrés Manuel López Obrador dejó la Presidencia en 2024 y Claudia Sheinbaum encabeza ahora el Ejecutivo federal, mientras Morena y sus aliados enfrentan el reto de procesar sus diferencias mediante estructuras partidistas, mesas de negociación y encuestas.

La batalla está en los estados

Uno de los principales focos de fricción se encuentra precisamente en las sucesiones estatales.

Morena, PVEM y PT pusieron en marcha durante junio el proceso para seleccionar las llamadas coordinaciones estatales de defensa de la Cuarta Transformación, figuras que tradicionalmente anteceden a las candidaturas a gobernador. Cada partido estableció sus propias reglas y se planteó reducir posteriormente la competencia a seis perfiles por entidad: cuatro de Morena, uno del Verde y uno del PT.

Las diferencias comenzaron a hacerse visibles.

En Chihuahua, por ejemplo, surgieron posiciones encontradas cuando sectores de Morena y PT respaldaron a Andrea Chávez, mientras el Verde manifestó preferencias por Cruz Pérez Cuéllar, episodio que provocó llamados públicos a preservar la unidad de la coalición.

San Luis Potosí representa otro punto pendiente. El Verde anunció su disposición de competir en alianza en 16 de las 17 entidades que renovarán gubernatura, pero dejó abierta la definición en ese estado, donde gobierna actualmente.

Aliados quieren su propia cuota

El problema para Morena no solamente está dentro de sus filas.

PVEM y PT llegan a 2027 con estructuras propias y buscan preservar espacios políticos, distritos y posiciones dentro de las coaliciones. En la Ciudad de México, por ejemplo, el PT ha planteado repetir un esquema de candidatura común que permita distribuir votos entre los tres partidos.

Las dirigencias nacionales han mantenido abiertas las mesas de negociación y reiterado públicamente que la alianza continuará, aunque los detalles deberán resolverse conforme avance el proceso electoral.

La disputa adquiere mayor dimensión porque no solamente estarán en juego gubernaturas. También se renovará la Cámara de Diputados y habrá elecciones locales, por lo que cada candidatura representa espacios de poder para los distintos grupos que integran la Cuarta Transformación.

Redes, filtraciones y golpes internos

A la negociación institucional se suma otra arena: las redes sociales.

Ahí, simpatizantes, operadores y grupos identificados con diferentes aspirantes han trasladado parte de la disputa interna mediante señalamientos, cuestionamientos y campañas destinadas a posicionar o desgastar perfiles.

Es el llamado “fuego amigo”: golpes que ya no necesariamente provienen de PAN, PRI o Movimiento Ciudadano, sino de sectores que compiten dentro del mismo espacio político.

La dirigencia de Morena ha respondido con llamados a la disciplina y con la encuesta como mecanismo para resolver las candidaturas. Citlalli Hernández, responsable de la Comisión Nacional de Elecciones, ha insistido en que la alianza permanece pese al “ruido” generado por declaraciones y diferencias entre sus integrantes.

El reto para la 4T rumbo a 2027 será administrar una paradoja: mientras públicamente Morena, Verde y PT necesitan proyectarse como un bloque unido, internamente deberán repartir candidaturas, territorios y espacios de representación entre numerosos grupos y aspirantes.

La oposición seguirá siendo un adversario electoral, pero antes de llegar a las urnas Morena y sus aliados tendrán que superar otra contienda igualmente compleja: la que se libra dentro de sus propias filas.

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