Por: Redacción
El Paso, Texas. Un agente aduanal con operaciones vinculadas al comercio internacional que cruza por Nuevo Laredo, Tamaulipas, fue sentenciado en Estados Unidos tras admitir su participación en un esquema de sobornos que, de acuerdo con las autoridades estadounidenses, operó durante al menos una década para facilitar el ingreso de cargamentos a México a través de diversas aduanas.
«Alvelais y otros implementaron un esquema por el que ofrecieron y autorizaron el pago de sobornos, directa e indirectamente, para el beneficio de funcionarios mexicanos, para evitar las tarifas y otros retrasos regulatorios en los que se habría incurrido, si dichos funcionarios hubieran detectado impurezas en los productos importados”, señala la acusación presentada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos.
El sentenciado fue identificado como Carlos Leopoldo Alvelais, ciudadano estadounidense y residente de El Paso, Texas, propietario de la Agencia Aduanal Alvelais Alarcón, con sede en Ciudad Juárez.

La investigación establece que los embarques ingresaban a territorio mexicano por las aduanas de Ciudad Juárez, Nuevo Laredo y Piedras Negras, lo que coloca a la principal frontera comercial de América Latina nuevamente bajo los reflectores.
La Corte para el Distrito Oeste de Texas impuso a Alvelais una condena de 18 meses de prisión, tres años de libertad supervisada y una multa de 250 mil dólares, luego de que aceptó declararse culpable por los sobornos.
De acuerdo con la acusación, la empresa estadounidense que financiaba los pagos ilegales carecía de autorización de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) para realizar en México la limpieza sanitaria de productos contaminados, un requisito indispensable para determinados cargamentos agrícolas.

Las investigaciones revelan que los retrasos derivados de observaciones sanitarias podían representar pérdidas superiores a 100 mil dólares por embarque.
Para evitar esos costos, Alvelais y dos de sus colaboradores cobraban entre dos mil y tres mil dólares por cargamento, recursos que presuntamente eran destinados al pago de sobornos, incluso de manera preventiva.
El expediente judicial indica que el agente aduanal recibió al menos 250 mil dólares de la empresa agrícola para esos fines, cantidad que sugiere más de un centenar de pagos durante el tiempo que operó el esquema.
Sin embargo, las autoridades estadounidenses precisaron que no en todos los casos ha podido comprobarse que el dinero llegara efectivamente a funcionarios mexicanos.

Como parte de las pruebas, el Departamento de Justicia documentó conversaciones de WhatsApp y correos electrónicos que describen la mecánica de la operación.
Aunque los registros no contienen comunicaciones directas con servidores públicos, sí muestran la presunta organización del sistema de pagos ilícitos que permitió el ingreso de mercancías por cruces fronterizos estratégicos, entre ellos Nuevo Laredo, considerado el principal punto de intercambio comercial entre México y Estados Unidos.



