Por: Redacción
Montreal, Canadá.- El independentismo regresó al poder en Quebec.
El Parti Québécois (PQ), encabezado por Paul St-Pierre Plamondon, ganó las elecciones provinciales y reabrió uno de los capítulos políticos más sensibles de Canadá: la posibilidad de convocar a un tercer referéndum para separar a la provincia francófona del resto del país.
“Vamos a hacer de Quebec un país”, ha sostenido St-Pierre Plamondon al mantener la soberanía como uno de los objetivos centrales de su proyecto político, aunque ha condicionado los tiempos de una eventual consulta al escenario político y económico que enfrente Canadá.
El PQ consiguió 59 de los 127 escaños de la Asamblea Nacional, cinco menos de los necesarios para alcanzar la mayoría absoluta, por lo que deberá gobernar en minoría y negociar con otras fuerzas políticas para sacar adelante parte de su agenda.

El resultado significa el retorno del Parti Québécois al gobierno provincial después de más de una década fuera del poder y coloca nuevamente la relación entre Quebec y Ottawa en el centro del debate nacional.
Sin embargo, ganar las elecciones no significa que exista actualmente una mayoría social favorable a la independencia.
El PQ obtuvo alrededor del 28 por ciento del voto popular y diferentes mediciones han situado el respaldo a la separación de Canadá cerca del 30 por ciento.
Una historia que Canadá no olvida
Quebec ya ha llevado dos veces a las urnas la posibilidad de modificar radicalmente su relación con Canadá.
En 1980, durante el gobierno de René Lévesque, el “No” obtuvo 59.56 por ciento frente al 40.44 por ciento favorable a la propuesta soberanista.
Quince años después, Canadá estuvo mucho más cerca de fracturarse.
El referéndum de 1995 terminó con 50.58 por ciento para el “No” y 49.42 por ciento para el “Sí”, una diferencia inferior a dos puntos que convirtió aquella jornada en uno de los episodios políticos más tensos de la historia contemporánea canadiense.
Tres décadas después, la discusión vuelve al escenario institucional.
St-Pierre Plamondon ha defendido la soberanía como una vía para garantizar la permanencia de la lengua francesa, la identidad quebequense y la capacidad de la provincia para decidir su futuro político.
El dirigente, sin embargo, ha señalado que una nueva consulta no sería inmediata y ha vinculado su eventual realización con el escenario que exista después de que Donald Trump deje la Presidencia de Estados Unidos.
Ottawa enfrenta un nuevo frente
El primer ministro canadiense, Mark Carney, felicitó al ganador y manifestó disposición para trabajar con el nuevo gobierno provincial, particularmente en asuntos económicos.
La victoria separatista llega además en un momento complejo para Canadá por sus relaciones comerciales con Estados Unidos y abre otro frente político para Ottawa.
Una eventual separación obligaría a discutir asuntos de enorme alcance: deuda pública, moneda, fronteras, ciudadanía, comercio exterior y la participación de un Quebec independiente en acuerdos internacionales.
Entre ellos estaría el T-MEC, pieza fundamental para la integración económica de Canadá, Estados Unidos y México.
El reto inmediato del PQ será político.
Sin mayoría propia en la Asamblea Nacional, cualquier avance hacia una nueva consulta soberanista requerirá negociaciones parlamentarias y acuerdos con otras fuerzas.
El independentismo volvió al gobierno de Quebec.
Pero entre ganar una elección y ganar un referéndum existe todavía una distancia considerable.
Canadá, sin embargo, vuelve a escuchar una pregunta que creyó haber dejado atrás hace 31 años: ¿Quebec debe convertirse en un país independiente?



