Por Redacción
Washington, Estados Unidos.— El presidente Donald Trump descartó este domingo 25 de octubre un nuevo ataque militar contra Irán, pero dejó abierta la posibilidad de reanudar las operaciones bélicas contra Teherán, en medio de una creciente tensión en Medio Oriente que amenaza con desestabilizar los mercados petroleros, el transporte aéreo y el comercio internacional.
“No, hoy no habrá ningún ataque”, respondió Trump al ser cuestionado sobre una posible ofensiva estadounidense. Sin embargo, la declaración no representa una renuncia definitiva a la intervención militar, mientras Washington y Teherán mantienen diferencias que han impedido alcanzar un acuerdo para poner fin a un conflicto que se prolonga desde febrero.
La situación se ha complicado por los ataques de los rebeldes hutíes de Yemen, respaldados por Irán, contra instalaciones estratégicas de Arabia Saudita, incluidos aeropuertos internacionales, infraestructura energética y objetivos cercanos a la capital, Riad.
Este domingo, las autoridades saudíes reabrieron dos terminales del Aeropuerto Internacional Rey Khalid, después de nuevos ataques con misiles y drones que obligaron a reforzar las medidas de seguridad. La intercepción de proyectiles provocó la caída de fragmentos que dejaron dos personas heridas y daños materiales.
La crisis tiene como uno de sus principales escenarios el estrecho de Ormuz, paso marítimo estratégico para el transporte mundial de petróleo, donde las operaciones comerciales enfrentan restricciones y amenazas militares.
El pasado jueves, el petróleo Brent registró un incremento cercano al cuatro por ciento, hasta alcanzar los 113 dólares por barril, después de reportes sobre ataques contra embarcaciones en las inmediaciones del estrecho.
De acuerdo con el Comando Central de Estados Unidos, el bloqueo naval impuesto contra Irán ha impedido exportaciones petroleras por aproximadamente 25 mil millones de dólares desde su restablecimiento en julio.
La empresa petrolera Saudi Aramco informó que incrementó de dos millones a siete millones de barriles diarios la capacidad de transporte de su oleoducto Este-Oeste, utilizado como alternativa para evitar el paso por Ormuz.
Mientras tanto, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Esmail Baghaei, aseguró que su gobierno mantiene abiertos los canales diplomáticos y continúa intercambiando mensajes con Estados Unidos mediante intermediarios internacionales.
Pakistán y Qatar participan en los esfuerzos de mediación para conseguir un acuerdo que permita reducir las hostilidades, levantar restricciones comerciales y restablecer condiciones de navegación en el Golfo Pérsico.
Sin embargo, las diferencias persisten. Washington exige garantías de seguridad y condiciones para un acuerdo más amplio, mientras Teherán reclama el levantamiento del bloqueo naval y de las sanciones económicas.
Israel también mantiene una postura de alerta. El primer ministro Benjamin Netanyahu advirtió sobre posibles ataques iraníes y aseguró que su país responderá militarmente ante cualquier nueva agresión.
La posibilidad de una escalada preocupa especialmente a la industria aeronáutica internacional, debido al riesgo de cierres de espacios aéreos, cancelaciones de vuelos, modificaciones de rutas y mayores costos de combustible.
Para México, un nuevo incremento sostenido en los precios internacionales del petróleo podría traducirse en presiones sobre los combustibles, el transporte de mercancías y los costos logísticos.
Aunque Trump descartó atacar a Irán este domingo, la amenaza militar continúa sobre la mesa y la diplomacia no ha conseguido establecer una solución definitiva.
En Medio Oriente, la incertidumbre permanece: los aviones comerciales modifican sus operaciones ante los riesgos regionales, los buques petroleros enfrentan restricciones de navegación y las principales potencias observan una crisis cuyas consecuencias podrían extenderse mucho más allá de sus fronteras.



